Estoy escuchando el debate por el matrimonio igualitario (aunque le digan peyorativamente, homosexual, gay). Una senadora alega que este tipo de matrimonio favorece a los homosexuales discriminando a los heterosexuales y ejemplifica con diferentes cuestiones donde hay un trato desigual. Recuerdo un ejemplo clarísimo: según el código civil para una pareja heterosexual que se casa le corresponde a la familia el apellido del marido, en el caso de los homosexuales, ellos decidirán cual será el apellido de la familia.
Lo que más me interesa de ese comentario es que esa “desgraciada” desventaja en que nos encontramos las mujeres heterosexuales casadas de que la familia porte el apellido paterno, sea analizado como algo que “está bien, que así debería ser”, es así sin lugar a dudas, porque lo establece el código civil, un código civil sancionado por una sociedad machista donde la mujer casada hasta hace unos años no tenía absolutamente derechos.
Por supuesto que hay diferencias entre los dos tipos de matrimonios. Uno, el heterosexual está sentado sobre las bases de un código sancionado sobre ideas morales machistas y arcaicas que subsisten en la sociedad por la incapacidad de la misma de aceptar los cambios sociales. Otro, el homosexual, el matrimonio pensado y configurado desde las aras de la libertad. Porque en esta cuestión no podemos negar que gana la libertad, la igualdad más que nunca, no hay nada más igualitario que en una pareja puedan decidir ellos qué apellido tendrá el grupo familiar.
Sin embargo le doy una ventaja a esta sociedad, se está discutiendo las bases de una forma de organizar los hechos a través del derecho. En los hechos la sociedad está acostumbrada a las bases machistas que la sostienen y esto es receptado por el derecho. Hablar de matrimonio igualitario es sentar las bases de la igualdad no sólo para las relaciones de las personas del mismo sexo sino también para mujeres, que como yo, estamos cansadas de ser de “segunda”.
Las realidades cambian, hoy es una realidad que el Código Civil, al menos en la parte de Familia, es antiguo. Y no está mal reconocer que sería bueno modificar artículos del mismo, lo que significaría replantearnos qué es una familia. Pero eso requiere conciencia y lucha, mucha lucha.
Este artículo fue escrito antes de sancionarse la ley de matrimonio igualitario para parejas del mismo sexo, hoy esta ley ha sido sancionada, mi esperanza es que en el futuro el matrimonio sea sí igualitario, no sólo para parejas del mismo sexo sino también para heterosexuales.
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